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SITUACIÓN ECONÓMICA MUNDIAL / DESEMPLEO Y AYUDA FINANCIERA ESTATAL

Nancy Sosa

Periodista. Analista política.


Introducción


A la fecha la pandemia provocó más de 2.100.000 muertos y más de 99 millones se contagiaron

La economía mundial se deplomó a medida que el COVID avanzaba. Algunos países que no cerraron totalmente tuvieron una baja en su producción , pero no pudieron evitar el desempleo y aquellos que cerraron totalmente no solo su economía, sino también sus fronteras, los índices de desempleo y pobreza se dispararon como nunca.

Muchos apelaron a la ayuda desde el Estado, con consecuencias complicadas en sus arcas que les costarán en el futuro poner en marcha su economía, si el virus que parece disminuir vuelve con mucha fuerza como está sucediendo en el Hemisferio Norte y en Europa haciendo epicentro de Gran Bretaña.


¿Pero cómo salir de la pandemia y revitalizar la producción, el crecimiento y las economías nacionales? La incidencia de la crisis sanitaria y la velocidad de salida de las cuarentenas se dan de forma diferente en cada nación. La economista Eva Valle, en su artículo “El impacto de la epidemia en diferentes economías”, publicado en el portal El Confidencial, dice que esa ecuación “es desigual” por el volumen de las respectivas economías.


A modo de contribución con la crisis mundial el G20 anunció una moratoria en el pago de la deuda de los países más pobres del mundo hasta fines de 2020. La medida beneficiaría a 76 países que forman parte de la Asociación de Desarrollo Internacional (International Development Association, IDA) más Angola, con un monto estimado de entre US$12.000 millones y US$14.000 millones, en concepto de deudas bilaterales.


Por su parte, el Fondo Monetario Internacional hizo evaluaciones respecto del futuro mediato de las naciones con economías devastadas por el traslado de recursos a los sistemas de salud para robustecerlos, de las empresas dañadas por la crisis para que sostengan los puestos de trabajo, y la orfandad en la que quedaron millones de personas que venían defendiendo ingresos magros en sectores de la informalidad.


La agudización de la pobreza en el mundo es el primero y principal factor a tener en cuenta pues involucra al planeta entero por el volumen de la caída de los sectores medios a un nivel rasante, y a los pobres sumidos en la indigencia a causa de la pandemia.


En este informe se analiza algunos países del Hemisferio a modo de visualizar cuales han sido su reacción ante la caída de la producción, el aumento del desempleo y de la pobreza.


Según el Banco Mundial cerca de 150 millones de personas van a entrar en situación de extrema pobreza. Entre 9,1% y 9,4% de la población mundial tendrá menos de u$s 1,90 por día para vivir. También informa que casi 3,3 billones de personas o sea el 40% de la población mundial viven con valores debajo de la línea de u$s 5,50 por día.


EUROPA

Unión Europea


Para Europa y sus estados-miembros la crisis sanitaria generada por la pandemia fue un problema real, agudo, un verdadero reto. Nunca perdieron de vista la necesidad fundamental de preservar a los sectores críticos de la economía del bloque, los activos, la tecnología y las infraestructuras, el empleo y los trabajadores.


El abordaje, ante el desequilibrio provocado por un enemigo invisible, fue integral: con sistemas de salud mejor dotados que otros países, una población avejentada como ninguna otra en el planeta, y una economía de intereses entrelazados, los más veteranos de Occidente aplicaron una estrategia racional dirigida por la alemana Angela Merkel.


Al promediar el año 2020 el SURE (Instrumento Europeo de Apoyo Temporal para Atenuar los Riesgos de Desempleo en una Emergencia) aprobó una ayuda financiera de 87.900 millones de euros a 17 estados-miembros para conservar las empresas y apoyar el empleo. La disponibilidad del SURE para ayuda financiera es de 100.000 millones de euros, la ayuda a los países miembros es un préstamo para abordar el gasto público y preservar los empleos por la reducción del tiempo de trabajo y otras medidas adoptadas en respuesta a la crisis sanitaria. Es decir, desde el 2 de abril pasado buscaron mantener los ingresos de las familias, proteger la capacidad productiva y el capital humano de las empresas y de la economía en su conjunto. En octubre emitieron bonos de elevada calificación cuya demanda superó en más de 13 veces la oferta, por la credibilidad de la moneda europea. Ahora esos dos bonos cotizarán en la bolsa verde de Luxemburgo, primera plataforma mundial dedicada exclusivamente a los valores sostenibles.


El apoyo al empleo juvenil es una prioridad, un puente hacia el trabajo para la próxima generación. El 1 de julio la Comisión Europea adoptó medidas para brindar a la juventud todas las oportunidades posibles de desarrollo para configurar el futuro de la Unión Europea, por lo que los estados miembros deberán dar prioridad a las inversiones del préstamo concedido al empleo juvenil. Promoverán la economía digital y verde, al mismo tiempo. Las medidas adicionales incluyen a corto plazo incentivos al empleo y a la creación de empresas, y a medio plazo la creación de capacidades, de redes de jóvenes emprendedores y de centros de formación inter empresariales. Al revés de la mirada latinoamericana que priorizaría primero la capacitación, luego la creación de empresas nuevas y finalmente el puesto de trabajo, si se llega. Estimularán a la vez a los adultos a mejorar o cambiar sus carreras profesionales.


Con el rebrote surgirán enemistades, como ya está ocurriendo entre Finlandia y Suecia, donde la primera amenaza con cerrar sus fronteras para evitar que se expanda el contagio y la segunda necesita de los médicos finlandeses. Italia, España y Francia reclaman a Alemania fondos para el rebrote pero ésta les recomienda que recurran al Fondo de Rescate de la UE, rechazando así las intenciones para que su país se haga cargo de pagar el Covid 19 europeo.


Hungría


Hungría se ha convertido en la última década en un molesto grano en el oído de la Unión Europea, no solo por sus exigencias de fondos al bloque sino porque el “Estado iliberal” creado por Orgán logra paralizar las decisiones de la distribución de la ayuda económica. Para frenarlo la UE quiere que instaure un Estado de Derecho para integrarlo al bloque.


El hombre rechaza todo lo que se le antepone: la inmigración de los sirios a los cuales no deja entrar en Europa, la comunidad gitana típica de Hungría que finalmente fue expulsada, la universidad de George Soros que tuvo que mudarse a Viena, el matrimonio entre homosexuales, el salario igualitario para las mujeres. Su flexibilidad laboral autorizó el aumento de 400 horas extras por año que los patrones podrán pagar con tres años de atraso, y modificó leyes que perturbaban su gobierno, que ocupa desde 2010 sin fecha de caducidad porque gana todas las elecciones con trabas a la oposición, dentro y fuera del país.


Reino Unido


Ningún país alarmó tanto al resto del mundo con el manejo de la pandemia como el Reino Unido. La pandemia vino a sumarse este 2020 al gran conflicto del Brexit, esa inoportuna salida de la Unión Europea que se resovióa fin de año. Entre esos dos conflictos se yerguen los 46 mil muertos por Covid 19 registrados hasta el 30 de octubre, antes de que se anunciara el rebrote en el hemisferio norte y se produjera el estrepitoso derrumbe de la economía británica, la peor caída desde 1921 según los datos del Banco de Inglaterra. Se analizó que si cerraban mal la separación de la Unión Europea significará un costo de $25.000 millones de dólares para el próximo año.


La realidad es que el Acuerdo se cerró porque las dos partes cedieron anteponiendo pragmatismo. La realidad es que la UE representa la mitad del comercio británico. Y si bien se firmó el Acuerdo todavía necesita que se convierta en ley.


No alcanzar un acuerdo comercial con Europa hubiera reducido hasta un punto porcentual el nivel de crecimiento. Una encuesta realizada por el Institute of Directors a más de 950 empresarios, señaló que un cuarto de los encuestados manifestaron no estar seguros de estar preparados para el final del período de transición.


Las cifras de desempleo entre abril y junio fueron de 220.000 personas que pasaron a engrosar las filas del paro que sigue en aumento. La caída se agudizó a partir de abril por el confinamiento. Los sectores más castigados fueron la restauración y el alojamiento, seguidos de la construcción, la industria, el transporte y el comercio minorista. El sector servicios, 80% de la economía británica, sufrió el mayor declive trimestral. Los cierres de las fábricas se tradujeron en la producción de automóviles más menguada desde 1954.

Desde que comenzó la pandemia el gobierno había pagado hasta finales de agosto el 80% de los salarios, con un límite de 2.500 libras mensuales por persona, de todos los empleados que no fueron despedidos pese al cese de la actividad económica.


Una nueva estrategia no apunta a preservar los puestos de los empleados que se quedan en casa, sino a incentivar que vuelvan al trabajo aunque sea a tiempo parcial debido a la caída de la actividad. Se anunciaron subvenciones durante seis meses para los salarios de los empleados que trabajen al menos un tercio de sus horas habituales en las Pymes. Las grandes empresas tendrán que justificar una caída de la facturación debido a la pandemia para acceder a este mecanismo.


En agosto, el gobierno comenzó a pagar la mitad de todas las consumiciones en restaurantes, con un límite de 10 libras por persona , para incentivar a los británicos a volver a salir. Luego redujo el IVA a 5% hasta finales de marzo/2021. También se prolongará de seis a diez años el reembolso de los créditos de urgencia garantizados por las arcas públicas para más de un millón de Pymes..


La segunda ola de contagios obligó al Gobierno de Boris Johnson a imponer nuevas restricciones. Tras haber llamado recientemente a los empleados a regresar a las oficinas para impulsar las economías de los centros urbanos, tuvo que cambiar de estrategia y pedir a los británicos que vuelvan a trabajar desde casa. Asimismo, todos los bares y restaurantes de Inglaterra tienen que cerrar a las 22 horas.


En el Reino Unido el problema de la pobreza también existe. Rachel Ledwith, del Banco de Alimentos FareShare, comprueba todos los días que "la pandemia ha hundido a gente que estaba al borde del riesgo de pobreza, que han caído de lleno hasta el límite. Ha llevado a la pobreza a una enorme cantidad de gente. Es asombrosa la rapidez con la que la gente puede caer de nivel".

Los datos de julio pasado ya dijeron que el número de británicos con trabajo fijo se redujo en más de 700 mil. Analistas financieros estiman que esto podría ser tan solo el comienzo.


ASIA


China


Después de un año de ocurrido el primer episodio, la República Popular China es la única en el mundo que frenó rápidamente los contagios (86.087 casos), tuvo nada más que 4.634 muertes y mantuvo intacto su crecimiento económico y su sistema productivo. Mientras en el resto del mundo las economías de los países padecen un gran decrecimiento, cierres de empresas y enormes pérdidas de empleos, en el territorio en que surgió el Covid-19 la economía se ve más vigorosa que nunca.


Ahora ya se sabe que la recuperación en el mundo será más “larga, despareja e incierta” de lo que se pensaba, según la economista jefa del FMI, Gita Gopinath. La única de las grandes economías que crecerá este año, dice el FMI, es China, con 1,9% positivo en una economía global que, en conjunto, se contraerá 4,4%.


India


Con una tasa de contagios de 90.000 casos diarios en septiembre, India es ya el segundo país del mundo con más muertos por COVID-19, detrás de EEUU y Brasil. Ocupa el tercer lugar del ranking mundial con 121.131 muertos al 30 de octubre pasado.

Esta República, con 1.300.000.000 de habitantes y más de 3 millones y medio de pobres más a causa del flagelo sanitario, venía consolidándose como un fuerte competidor del imperio que Xi Jinping montó en la vecina República Popular China. Pero ahora, cuando China no tiene ni siquiera rebrote del virus, India se sume en la peor de las pestes por la incapacidad sanitaria de atender a la amplia población diseminada en el interior del país. El impacto económico y social de la pandemia puede dejarle a India importantes consecuencias, tanto domésticas como internacionales. Su consolidación como potencia emergente y contrapeso liberal a China en Asia ya había sufrido algunos reveses en 2019, debido al autoritarismo blando del primer ministro Narendra Modi y a la ralentización de su economía, que ahora puede contraerse mucho más.


El 17 de enero del corriente año el gobierno federal tomó las primeras medidas. Restringió vuelos, repatrió a sus ciudadanos y comenzó la monitorización y rastreo de potenciales infectados. La rápida reacción del gobierno tuvo el efecto positivo de frenar la expansión de la pandemia en los primeros meses. En el momento en que Europa sufría los estragos de la crisis sanitaria, India reportaba solo 500 casos y diez muertes hasta el 24 de marzo.


Ese día se decretó el confinamiento en el país por el esparcimiento del virus. Pero los errores en el diseño del confinamiento por parte del gobierno fueron clave para la expansión del virus. India tiene serias fallas en su estructura laboral: hay trabajo masivo en sectores informales de la economía. Según datos del FMI y de la OIT cerca del 92% de la población activa del país se cuenta dentro de los sectores informales de la economía, que no poseen ningún tipo de protección frente al desempleo y su sustento depende del salario diario.


A su vez, alrededor de 139 millones de estos trabajadores informales son migrantes domésticos, personas que se trasladan de las zonas rurales a las grandes ciudades. Cuando el gobierno decretó el confinamiento, el cierre de la industria y otros centros de trabajo estos trabajadores se quedaron sin sustento económico y muchos de ellos regresaron a sus lugares de origen para poder subsistir. Llevaron el virus al campo.


La pandemia se ensañó precisamente con la India rural pues el éxodo, 4,5% del total de la población, fue el encargado de trasladar el virus a todo el territorio indio. Si en abril, en las zonas rurales, se registraba el 23% de las infecciones, en septiembre esa cifra llegaba al 54%. La infraestructura sanitaria india presenta fortalezas y debilidades a la hora de hacer frente a una peste. La principal debilidad se encuentra en un deficiente sistema de atención primaria, clave en la respuesta inicial ante COVID-19. En términos globales, India posee 0,9 médicos y 1,7 enfermeros por cada 1.000 habitantes; unas ratios por debajo de la media global de 1,6 y 3,8 respectivamente. De todos modos, la situación no es igual en todo el país, se verifican diferencias entre las capacidades sanitarias de los distintos Estados del país; algunos muestran éxito en el combate, como Kerala que recibe anualmente un millón de turistas.


El Estado fue el primer foco de la infección en enero y representa un ejemplo de las buenas prácticas. Sobre los 35 millones de empleados públicos consiguió mantener el número de infecciones en 100.000 casos y 396 muertes, muy por debajo de países desarrollados de similar tamaño.


Más del 50% de los casos se concentró en cuatro Estados: Maharashtra (cuya capital es el centro financiero de Mumbai), Tamil Nadu, Karnataka y Delhi.

Otra fortaleza del sistema sanitario indio es su experiencia en la lucha contra otras pandemias y enfermedades infecciosas, como la polio o el SIDA, los brotes epidemiológicos del Nipah en 2018 (parecido al Covid 19 sin vacuna a la vista), y las enfermedades estacionales como el dengue o la malaria.


Esta experiencia ha hecho del sistema sanitario indio uno de los mejor adaptados del mundo en la lucha contra este tipo de emergencias, como ilustra el éxito de la lucha contra COVID-19 en Dharavi, el asentamiento chabolista más grande de Asia, en la ciudad de Mumbai. India cuenta con una fuerte industria farmacéutica: es la mayor productora de genéricos del mundo, con una cuota de mercado global del 20% y un valor total de 55.000 millones de dólares en 2020. La fortaleza india en sectores como las nuevas tecnologías, farmacia y educación superior, claves en la economía mundial postcrisis, es reconocida hasta en el Banco Mundial.


Lo que ha provocado la crisis de la COVID-19 es, sin duda, que aparezcan algunos de los grandes problemas estructurales a los que se enfrenta India en su camino hacia el estatus de potencia mundial. Su economía sufre graves problemas de precariedad laboral, pero también altas cotas de analfabetismo, pobreza y baja cualificación. Su infraestructura estratégica, como el transporte o la vivienda, es obsoleta, y los servicios sociales básicos como la sanidad están necesitados de fuertes inversiones. Esos déficits favorecen a China en su afán de competitividad.


Ya antes de la pandemia, la economía india se estaba ralentizando; pasaba de un crecimiento del 8.2% en 2016-2017 al 4,2% en 2019-2020. Las debilidades indias ante esta pandemia son visibles para China, que profundiza su rivalidad geoestratégica. En las últimas dos décadas India buscó fortalecer su imagen como potencia emergente pero la mala gestión de la pandemia puede poner en riesgo su marca internacional.


Turquía (país euroasiático)


Turquía sufrió, además de la pandemia del Covid 19 y el enfrentamiento con su vecina Armenia, una catástrofe fenomenal en la última semana de octubre de 2020: un terremoto de más de 6.6 puntos en la escala de Richter. Este informe no contiene los valores ni los efectos de la devastación física pero considera que agravó la situación.


El gobierno turco venía manejando bien la pandemia. El número de contagios fue similar al de Alemania y Francia, pero la mortalidad resultó ser la mitad de Alemania y seis veces más baja que la de Francia. La economía no se resintió demasiado. Turquía no tiene Estado de Bienestar y, sin embargo, prohibió los despidos para mantener la estructura industrial.


Desde el punto de vista político Turquía fortaleció el Estado de Excepción y, consecuentemente, su presidencialismo. Sin demasiadas consultas, este gobierno autocrático detuvo el 1 de febrero todos los vuelos hacia y desde Irán. El 29 del mismo mes cortó todos los vuelos hacia y desde Italia, Corea del Sur e Irak, y suspendió temporalmente el transporte terrestre y aéreo. Poco después, cerró la frontera con Irak.


Del mismo modo que se cortaron los ingresos aeronáuticos, se paralizó el turismo, la mayor fuente de ingresos de Turquía.


Como otros países usó fondos del gobierno para asistir a jubilados, hogares de bajos ingresos y ayudar a algunas empresas. Suspendió ejecuciones de quiebras, y el pago de créditos, pero a la vez echó mano a fondos de instituciones privadas para un organismo de donaciones que promovió el mismo gobierno.


El sindicato de Empleados Públicos inició juicio al gobierno por los recortes salariales a los empleados. Pero el presidente turco donó simultáneamente siete de sus salarios para la pandemia. Recep Tayyip Erdogan es conocido mundialmente por su autoritarismo, tiene abiertos frentes militares en toda la región y ya está presente en Irak, Siria, Libia, Mediterráneo Oriental y Nagorno-Karabakh.

En la crisis sanitaria “Turquía es uno de los países que ha recibido con más comodidad la pandemia con sus 40.000 camas en UCI, 246.000 camas, 1.213 equipos tomográficos con ordenador, 4.000 instituciones de tratamiento y 1.100.000 trabajadores sanitarios. En Turquía no ha ocurrido ninguno de los casos de muertes por desatención, empleados sanitarios sin mascarillas suficientes y panoramas de vergüenza en las casas geriátricas. Además, hemos estado enviando equipos y materiales sanitarios a 140 países del mundo sin discriminar religión, lengua, raza y región. Los respiradores producidos por compañías turcas están siendo usados en muchos países, desde Brasil hasta Somalia”, resumió el presidente Erdogan quien informó que impulsa 17 proyectos para desarrollar medicamentos, 8 de ellos para crear una vacuna.


Turquía prevé una recuperación económica rápida tras la pandemia. La recuperación en forma de V es el modelo luego de un paro brusco de la economía que retornó a los niveles previos a la crisis con mucha rapidez. Entre otras cosas propuso que los Bancos revisen sus antiguas prácticas, se actualicen para adaptarse a los cambios de la era posterior al virus, y realicen un trabajo más compatible con los objetivos de desarrollo del país.


El Gobierno ganó capacidad de vigilancia sobre el mercado económico como nunca antes, y las instituciones reguladoras actúan frente a los intentos de amenazar la estabilidad financiera y económica del país.


Tailandia


Se promocionó que Tailandia es una de las naciones que mejor manejó la pandemia porque reporta 3.852 casos y 60 fallecidos. Efectivamente, su curva es descendente desde el mes de Marzo.


Considerando que la amenaza de la enfermedad era demasiado seria el gobierno extendió, desde un inicio, el estado de emergencia hasta el 31 de octubre, porque a esa fecha ya planeaba recibir a los primeros turistas extranjeros de países donde la situación epidemiológica hubiese demostrado que estuvo relativamente bajo control.


El sistema político tailandés está seriamente cuestionado desde 1976 por las sucesivas declaraciones de presuntos “golpe de estado” contra los primeros ministros, declarados por la Monarquía reinante para sofocar las presiones juveniles universitarias para que se modifique la Constitución del país, se elimine la vigencia del estado monárquico y se lo reemplace por el sistema democrático. Básicamente quieren que se termine con la persecución de la oposición y deje de considerarse crimen de “lesa majestad” a las críticas al monarca, por las cuales existen condenas de encarcelamiento. Las movilizaciones de agosto pasado dejaron un saldo indeseable de detenidos, además de agresiones contra los líderes de las movilizaciones, simplemente porque el rey Maha Vajiralongkorn quiere sostener al primer ministro Prayut Chan-ocha, a quien los jóvenes pretenden derrocar.

El rey Vajiralongkorn carece de carisma y del respeto que suscitaba su padre. Las protestas estudiantiles pro demócratas vienen desde la década del 70 y no desisten pese a los muertos y los detenidos. En plena pandemia recrudecieron y obligaron al parlamento a convocar a una sesión de la que participaron los 500 diputados de la Cámara Baja elegidos en las urnas, y los 250 senadores nombrados a dedo por la antigua junta militar liderada por Prayut. Los jóvenes pedían ser escuchados en el Parlamento, pero como respuesta a ese pedido el gobierno se endureció, limitó las reuniones hasta cuatro personas, restringió las informaciones en medios de comunicación y prohibió la publicación de noticias que "pueden crear miedo o difundir información intencionalmente distorsionada, creando malentendidos que afecten la seguridad nacional o la paz y el orden".


Si bien los costos del Covid 19 en Tailandia fueron magros, la economía fue uno de los 'enfermos' que más sufrió la crudeza del virus; las autoridades consideran que lo peor de las afectaciones financieras ya pasó, estimándoe que habrá una recuperación en 2021 del 4 o 5%. La dependencia del turismo es muy alta y significa ingresos de más del 15% del PIB. Las restricciones golpearon fuertemente al sector. El número de visitantes extranjeros cayó cerca del 65% durante 2020, a 14 millones, que es la cifra más baja desde 2006, según las estimaciones de la autoridad turística.


Con relación al trabajo las estimaciones es que 10 millones de empleos se perdieron . Tailandia tiene una fuerza laboral de 38 millones. El Gobierno recibió solicitudes de apoyo de la Agencias Comerciales para préstamos blandos, exenciones de impuestos y apoyo financiero para retener empleos.


En el mes de Octubre Tailandia llegó a un acuerdo de cooperación de innovación comercial y tecnológica con China para que mas empresa chinas inviertan en ese país, especialmente en la economía digital.


Rusia


Respecto del Coronavirus, el gobierno de Putin considera que la batalla contra el Covid 19 ya se ganó, pese a las denuncias de profesionales por falta de materiales y el caos en algunas regiones. Para Putin el sistema de salud funcionó bien, el gobierno hizo los aportes para mejorarlo y equipar a los hospitales. Los rusos “han forzado a la epidemia a retroceder”, dijo Putin aunque reconoció que la epidemia todavía no desapareció


Con más 3.700.000 casos de COVID-19, es a la fecha el cuarto país del mundo por número de contagios y vuelve a acercarse a los 6.500 casos diarios, cifras no vistas desde principios de julio. Sobre todo en Moscú, principal foco de la pandemia, vuelven a aumentar los contagios y la capital rusa roza ya los 1.000 nuevos casos diarios.


Putin apuesta fuerte por las vacunas rusas. Rusia está a punto de registrar en los próximos días su segunda vacuna, la "EpiVacCorona", después de "Sputnik V" en agosto pasado.

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El plan de acción bienal lanzado por Putin contiene alrededor de 500 medidas para restaurar la pérdida del empleo y la demanda, apoyar a los autónomos y las Pymes, lanzar un nuevo ciclo de inversión, mejorar el clima empresarial y acelerar el desarrollo tecnológico, además de aumentar las exportaciones y reducir las importaciones.


La pandemia generó además un aumento de la pobreza rusa en los últimos meses, como en el resto de los países. Entre abril y junio, es decir en plena propagación de la COVID-19, el número de rusos con ingresos por debajo del nivel de subsistencia (11.468 rublos en el segundo trimestre, es decir 150,6 dólares o 128,4 euros) aumentó en 1,3 millones de personas, hasta 19,9 millones, lo que representa el 13,5 % de la población.


"Quisiera llamar la atención de nuevo sobre una de nuestras tareas clave, que es reducir el nivel de la pobreza. Este problema ha sido y, desafortunadamente, sigue siendo uno de los más dolorosos para nuestra sociedad", recalcó Putin.


La receta para apoyar a los ciudadanos que tienen en general ingresos bajos es, además de tratar de recuperar ya para 2021 los niveles de empleo anteriores a la crisis y las ayudas sociales, una educación asequible y de alta calidad, así como la creación de trabajos modernos. "Tenemos que lograr que la gente vuelva al trabajo normal", sostuvo Putin, quien anunció que el próximo año las pensiones serán indexadas en un 6,3 %, lo que es más de 1,5 veces la tasa de inflación prevista para 2021 (3,7 %).


OCEANÍA


Australia


En agosto de 2020 Australia se preguntaba dónde estaba la falla que hacía subir los casos de contagios del Covid 19. Regían las normas de confinamiento y uso obligatorio de mascarillas. Desde un principio parecía que Australia estaba encaminada en el proceso de control de la pandemia, pero en junio aparecieron brotes en Melbourne, la segunda ciudad más grande del país.


Hubo casos de personas que ignoraron las restricciones con el argumento de que sus derechos humanos estaban siendo violados, otros porque no podían permitirse el lujo de tomar una licencia médica pese a que existía un bono precisamente para esa excepción.


Desde la Universidad de Melbourne se cuestionó la falta de información oficial, se exigió mayor trasparencia y tener la certeza de que esa información respaldara fehacientemente las políticas de salud. Fue evidente que las autoridades gubernamentales estaban sumidas en la incertidumbre en el manejo de la pandemia.


Sin embargo, al 8 de noviembre de 2020, Australia salía bastante bien parada: tenía 27.725 casos de contagios registrados, 25.317 personas recuperadas y solo 907 muertes.


El 2 de octubre Australia y Nueva Zelanda –que habían cerrado sus fronteras internacionales en marzo, permitiendo solo la entrada de sus residentes y ciudadanos- se propusieron crear una “burbuja aérea” para que los neozelandeses pudieran viajar a su vecino país desde el 16 de octubre sin necesidad de hacer cuarentena en la ida, pero sí en la vuelta.


Durante la primera etapa del plan, solo los residentes y ciudadanos neozelandeses -a excepción de las personas que hubieran estado en los 14 días previos a su viaje en lugares declarados como foco de coronavirus- podrían desplazarse a los estados australianos de Nueva Gales del Sur y el Territorio Norte. Aspiraron a crear una “burbuja trans-Tasman” entre los dos países y no desde los estados y territorios. Aunque todavía no se autorizó que viajaran desde Australia a Nueva Zelanda.

La exploración tiende a verificar las posibilidades de la apertura turística. Y del sector de servicios. En materia de ayuda internacional, Australia envió en los meses de pandemia expertos de salud a una oficina regional de la Organización Mundial de la Salud y al Ministerio de Salud de las Islas Salomón. Proporcionó más de 2.6 millones de equipos de protección a 23 países y territorios, y otorgó más de 100 millones de dólares australianos (60.5 millones de euros) a los países del Pacífico para cubrir los costos de funcionamiento básicos. También prometió 300 millones de dólares australianos (181 millones de euros) para mejorar el acceso a las vacunas en el Indo-Pacífico, ayudó a las naciones del Pacífico aportando laboratorios, equipo médico, experiencia sanitaria, realizando campañas de información pública, contribuyendo a garantizar el abastecimiento continuo de equipos médicos y de tests esenciales, de personal crítico, de alimentos y de suministros esenciales.


Nueva Zelanda


La primera ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardern ha propuesto una solución plausible ante las medidas de confinamiento del país y la suspensión temporal del Parlamento. En lugar de crear una gran coalición o cubrir los desacuerdos legítimos con la retórica de la «unidad nacional» incondicional, ha sugerido un comité selecto presidido por el líder de la oposición, que pueda exigir que el gobierno rinda cuentas de sus acciones.

En este sentido, y para prevenir que las medidas de emergencia se vuelvan permanentes -especialmente si la atención pública pasa a otro tema-, el jurista estadounidense Bruce Ackerman propuso frente a este problema en cualquier estado democrático un ingenioso mecanismo de «escalera de supermayorías»: las leyes y decretos se pueden renovar periódicamente, pero solamente con mayorías cada vez más grandes. Con ello el debate político se centraría en la pregunta de si es posible volver a la normalidad previa. En particular, pondría el foco de atención sobre la protección de los derechos básicos (piénsese en los intentos de los gobiernos de Trump y del primer ministro británico Boris Johnson de reclamar poderes para detener a ciudadanos durante la pandemia).


AMÉRICA DEL NORTE


Estados Unidos


En Estados Unidos no solo el Parlamento siguió funcionando sino también todo el sistema electoral completo. Tras esa elección presidencial del 3 de noviembre, el Partido Republicano retuvo el control en el Senado, en tanto el Demócrata seguirá siendo mayoría en la Cámara de Representantes que preside Nancy Pelosi, aunque no llegue a contar con los 218 imprescindibles para tener el control total.


El Parlamento estadounidense no dejó de trabajar salvo por un pequeño interregno desde el ingreso del virus hasta el mes de abril de 2020, cuando la mayoría de los parlamentos del mundo retomaron sus actividades.


Luego, a poco de retornar del receso estival en agosto, EEUU concedió ayuda económica a su población por alrededor de 480 millones de dólares en sesiones parlamentarias presenciales, pero luego dieron marcha atrás y postergaron las decisiones para después de las elecciones.

Con más de 25 millones de contagios y 400.000 muertes, Estados Unidos encabezó persistentemente el ranking de daño del Covid 19 durante el 2020 y hasta mediados de Noviembre cuando el presidente Donald Trump seguía negándose a aceptar la derrota electoral.


Al asumir Joe Biden firmó dos decretos para atender la crisis alimentaria y acelerar el apoyo a los estadounidenses. Esta medida la tomó ante la evidencia que uno de cinco hogares negros y latinos no tienen suficiente comida, incluyendo a 30 millones de adultos y 12 millones de niños


En materia económica es probable que EU se sobreponga mejor, incluso, que la Unión Europea de la caída provocada por la pandemia pero tendrá que sacudirse el enorme peso que lleva en sus espaldas por el mal manejo de la crisis sanitaria.


En realidad la confianza del consumidor estadounidense fue muy afectada por la pandemia, y su recuperación fue menor a los niveles anteriores a la crisis. El mayor impacto se dio en el mercado laboral. En abril se destruyeron 20 millones de puestos de trabajo. La recurrencia a la ayuda por desempleo aumentó en marzo hasta los 3.300.000 de peticiones, cuando solo se esperaba 1 millón, el mayor incremento de este indicador desde el inicio de su publicación en 1967. En setiembre había unos 19,5 millones de norteamericanos bajo programas de desempleo. La tasa de paro refleja algo similar: aumentó hasta un máximo del 14,7% en abril, para mejorar ligeramente (13,3% en mayo), a medida que la economía se reabría.


Donald Trump, quien durante nueve meses minimizó los efectos de Covid 19 aun después de contagiarse él mismo, hecho que fue puesto en duda por gran parte de la sociedad. La subestimación del Coronavirus hizo que el gobierno no tomara las riendas de la pandemia para conducir el proceso de protección masiva frente a los contagios y las muertes. Trump privilegió los resultados económicos antes que la vida misma y su desprecio se reflejó en los números que cada día el mundo conoce.


Durante la semana de las elecciones Estados Unidos tuvo más de 100 mil contagios en un solo día, y los guarismos -que no son electorales sino sanitarios- se multiplicaron peligrosamente con la salida a las calles de los seguidores de Trump y del presidente electo Joe Biden los días posteriores a la elección y hasta el 7 de noviembre, día en que se reconoció públicamente el triunfo de la fórmula demócrata.


El proceso de la pandemia fue desigual entre los cincuenta y un estados norteamericanos, pero la virulencia registrada en julio pasado hizo que se extremaran las restricciones en algunos estados como Miami-Dade, los distritos sureños de Broward y Palm Beach, sin llegar a establecer cuarentenas por temor a sus efectos sobre la economía.


AMERICA LATINA


Efectos de la primera ola del Covid 19


La última región en recibir de lleno el ataque pandémico en 2020 fue América Latina. El 26 de febrero apareció el primer caso en Brasil.


La situación en América Latina durante y después de la primera ola de la pandemia por el Covid 19 es quizás más grave que la registrada en los países desarrollados, donde pese a los desaciertos en el manejo inicial de los contagios los sistemas de salud eran también más sólidos y sus economías más robustas.

América Latina y el Caribe son desde junio último el nuevo epicentro internacional de la pandemia de COVID-19, y su costo fue trágico con la pérdida de más de 100.000 vidas. Las tasas de infección y mortalidad per cápita en la región se están acercando a las registradas en Europa y Estados Unidos, con el número total de casos en América Latina y el Caribe acercándose casi al 25% del total mundial.


El Covid-19, el hambre, la pobreza y la desigualdad es una combinación letal que enfrenta América Latina este año 2020. La propagación del coronavirus desnudó problemas endémicos de la región y los potenció, como la desigualdad y la vulnerabilidad frente a fenómenos naturales. Consecuentemente, incrementó el hambre y la inseguridad alimentaria.


La agencia humanitaria más grande de la ONU aconsejó a los gobiernos tomar medidas estratégicas y de conjunto para reducir los riesgos de conflicto y emigración que podrían suceder. América latina y el Caribe verán un aumento del 269% en el número de personas en situación de inseguridad alimentaria grave durante los próximos meses, es decir, que 16 millones de personas en la región no tendrán la certeza de comer al día siguiente. En 2019, esa cantidad llegaba solo a 4,3 millones de personas.


Uno de los estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indica que en este vasto territorio no hubo un dilema entre salud y economía. Se priorizó la salud. Explica asimismo que se debe a que en la mayoría de los países los sistemas de salud estaban desfinanciados o poco preparados.


Desde el inicio de la pandemia, el coronavirus infectó a más de 18 millones de personas en la región de la América Latina y el Caribe y causó la muerte de más de 572.000 personas, poco más del 50% de los decesos en todo el mundo, reforzó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne, en su conferencia de prensa semanal sobre el Covid-19.


El sitio Worldometers (entre países con más de un millón de habitantes) muestra que seis de los 10 países con mayor tasa de mortalidad por el coronavirus se encuentran en América Latina. En el ranking mundial que lidera Bélgica, con 1.185 muertos por cada millón de habitantes, inmediatamente aparece en el segundo lugar Perú, con un índice de 1.058. Argentina se encuentra en el puesto 21


Perú, Brasil, Chile, Argentina, Bolivia y México tienen el mayor índice de mortalidad en la región. Argentina igualó a Chile en el número de muertes por millón de habitantes, con 988.


Brasil tiene mas de 8.800.000 casos confirmados y 218.000 muertes. Su economía no fue cerrada totalmente, al igual que sus fronteras y su intercomunicación aérea interna que les permitió un repunte económico en el tercer trimestre que creció 9,47% con respecto al segundo. Esto fue producto a la reactivación de las actividades y reapertura. Igualmente tuvo una retracción de entre del 4,5%.


Según su ministro de Economía se van a crear alrededor de 500.000 nuevos empleos.


Con respecto al subsidio que otorgó el año pasado a 60millones de desempleados, trabajadores informales y pobres el Gobierno de Brasil advirtió que no pretende renovarlo, aduciendo que el país está quebrado, según lo dicho por el Presidente Bolsonaro, y culpó a los medios de comunicación que potencializó el virus.

México, por su parte, es la nación caribeña que ocupa el cuarto lugar en el ranking de contagios en América Latina con más de 1.600.000 casos. Implementó durante la pandemia programas de apoyo social a productores rurales, ayuda alimentaria y medicamentos gratuitos a adultos mayores. Bonos de combustibles . Microcréditos con 0% de interés. Apoyo para el desempleo. Apoyo a artesanos de comunidades indígenas. Vales de alimentos . Apoyo a personas que trabajan en restaurantes formales y no formales. Apoyo económicos fiscales para las actividades afectadas por cierre, principalmente a los sectores restaurantes y hoteleros.


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